martes, 6 de diciembre de 2011

El Cambio está en Tí

Hace algunos meses, me senté a cenar con mis Padres. Están cursando la madures de la vejez en ese momento, y lo suficientemente maduros como para hablar abiertamente acerca de nuestro pasado juntos. Yo quería estar seguro de que no hubiera algún conflicto sin resolver entre nosotros, ningún resentimiento por algo que yo hubiera hecho, que pudiera afectar nuestra relación o la manera como me recordarían.

Mientras comíamos, pregunté si existía algo que los había estado agobiado durante estos años, esperando que tomaran unos minutos para reflexionar al respecto. Pero cada uno tenía una respuesta preparada de inmediato. Hablamos de lo que recordaban de mis errores y de la herida que les había causado, así que algo maravilloso comenzó a suceder: mientras hablamos de ello, estábamos siendo sanados gracias al poder del perdón.

Piense en su pasado. ¿Hay algunas heridas que ha estado llevando? ¿Le vienen a la mente ciertos nombres o caras cuando piensa en los agravios que ha sufrido? No importa quién sea usted o cuánto tenga, ya sea famoso o desconocido, rico o pobre,  nunca será feliz ni tendrá paz ni contentamiento si alberga un espíritu rencoroso.

Aferrarse a los resentimientos es como decir “Le echo llave a mi celda de castigo, me ato las manos y los pies y endurezco mi corazón, porque no quiero tener una vida plena”. Usted nunca vivirá libre o plenamente mientras se niegue a ocuparse de las raíces de su amargura.

Efesios 4.32 dice: “Sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”. Perdonar a los demás no es fácil, y hacerlo con amor es aún más difícil. Sin embargo, como creyentes, estamos llamados a recorrer el camino del perdón. Si usted puede perdonar cualquier agravio que haya sido cometido en su contra.

Si toma el perdón seriamente, su vida cambiará, créame. Las personas que le conocen le preguntarán qué sucedió. Usted podrá decirles: “Salí de la prisión; ya no tengo cadenas. Por fin soy verdaderamente libre”.